Viajados

Tras las huellas del escritor

 

Es sabido que una de las atracciones típicas españolas son las corridas de toros. Año tras años, miles de personas adquieren entrada toros para ver este polémico deporte.

Es "un espectáculo capaz de hacer que uno se levante de la cama a las cinco y media de la mañana durante varios días seguidos", escribió el ganador del Premio Nobel de 1954, Ernest Hemingway sobre las famosas fiestas de San Fermín, en Pamplona.

En su primera novela, "Fiesta" (o "The sun also rises", en su idioma original), publicada en 1926, Hemingway hace referencias directas a sus vivencias durante sus días en San Fermín, ciudad que visitó asiduamente entre los años 1923 y 1959.

Durante nueve días (del 7 al 14 de julio), los pamploneses y aquellos visitantes que se animan, viven jornadas de pura adrenalina y vértigo. Antes de que se abran las puertas del corral Santo Domingo y tengan que correr delante de los toros hasta llegar a la plaza, se encomiendan a San Fermín.

 

Gran Hotel La Perla

A este edificio que data de mediados del siglo XIX, llegaron el autor, que venía en calidad de corresponsal en Europa del diario canadiense "Toronto Star", y su esposa cuando llegaron a Pamplona por primera vez en 1923.

Por motivos económicos no pudieron hospedarse allí, pero su dueña solía "prestarle" la habitación 217 para que viera los encierros desde sus balcones. Años más tarde, durante otra de sus visitas, Hemingway sería capaz de pagar el costo de la 217 y alojarse en este hotel. Hoy la estancia lleva el número 201.

 

Viajados

Un bar

Donde hoy se levanta el Windsor Pub, solía existir el Café Bar Torino. En su novela, el escritor lo llamó Milano y lo describió como "medio bar, medio cervecería". El autor solía visitar su terraza cada vez que se encontraba Pamplona. En 1971, el bar cerró sus puertas.

Otro hotel

Donde hoy está la Cervecería Tropicana, hasta 1936 existió el Hotel Quintana. Su dueño, Juanito Quintana, fue un adepto a los actos y fiestas republicanas. Hemingway inmortalizó este lugar en su novela con el nombre de Hotel Montoya, y Juanito Quintana se convirtió en el señor Montoya.

Durante los Sanfermines de 1924, 1925, 1926, 1927, 1929 y 1931, el autor se hospedó en este lugar, gracias a la recomendación de un periodista y crítico taurino. Es que en el Quintana solían alojarse algunos matadores.

 

El Iruña

Este café de la capital de Navarra aparece nombrado en "Fiesta" en 14 ocasiones. "Tomamos café en el Iruña, sentados en cómodos sillones de mimbre, mientras desde la fresca sombra de las arcadas contemplábamos la gran plaza", escribió. Hemingway, su esposa y sus amigos solían juntarse en este bar y palpitar la fiesta.

Hoy, y gracias al escritor, el café es visitado por cada turista que haya oído hablar de la novela y de Hemingway.

 

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